Los intelectuales de la primera generación de la Escuela de Frankfurt, arraigados a su cultura judía de élite, cultivaron su ideología en el contexto de la 2a. Guerra Mundial, el fascismo, la persecución antisemita y holocausto judío. Por tanto su argumento crítico se centraba en un rechazo a las doctrinas Hitlerianas como la propaganda Nazi, lo social-demócrata, y la cultura fascista de masas que era lo más parecido a lo que encontraron en Estados Unidos, sólo que en términos de consumo capitalista o de Industria Cultural.
Las industrias culturales eran vistas por los críticos de la Escuela de Frankfurt como un reflejo del carácter totalitario del mercado, donde se empezaba a concebir al igual que ocurrió en Alemania que existía un control cultural. Por ejemplo, Hitler prohibió el arte moderno y lo llamó arte Degenerado, impuso volver a las artes clásicas y con estrategias propagandísticas impuso un arte escultórico monumental para divulgar su antisemitismo y su ideología totalitaria.
Para la investigación social debemos tener en cuenta el contexto en que se desarrollan las industrias culturales, pues en los años 40 en Estados Unidos y posteriormente en Europa, surgieron como una reacción propia del capitalismo, la modernización y la industrialización, no como una estrategia totalitaria política como tal.
Hoy en día no podemos ver la industria cultural como un dominio impuesto a las masas, sino muchos tipos de cultura, entre ellas la de élite, la popular, la tradicional, la de las tecnologías, en fin, la cultura se ha valido de las industrias para ampliar su gama de manifestaciones y el espectador la asimila de acuerdo a sus condiciones sociales.
Link recomendado: http://alfepsi.org/attachments/article/185/Domenach-la_propaganda_politica.pdf



